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14.5.09

La enésima conjura.

Mi buena amiga Adriana me ha hecho llegar la nueva y apasionante entrega de las conjuras electrónicas, es decir, de esos correos que circulan por la red al amparo del muy socorrido no pensar, sólo temer lo peor, y salir corriendo despavoridos con los brazos en alto para dar la voz de alarma a quien se deje. En el entendido de que ella, en su blog, le dará su correspondiente entrada de palos al bodrio que ahora nos ocupa cuando tenga tiempo, yo haré lo propio en este pequeño texto.

Tras examinar los correos presentados en dos entradas previas de este blog -La tierra de los mil rumores y Otros rumores-, comienza a aparecer con cierta claridad el modus operandi de quienes se dedican a propalar infundios por la red, el cual consiste en realizar un amasijo de "ideas", invocar a los demonios comunes y, sobre todo, suponer, suponer, y suponer. No importa para nada que las ideas sean descabelladas, que los demonios comunes no tengan relación alguna con lo que se pretende difundir en el mensaje, y que las suposiciones no se sostengan de ninguna forma; repito, eso no importa: lo que se busca, en cada uno de los casos, es crear una atmósfera reconocible para el lector, un espacio donde todo es atemorizante y todo, absolutamente todo, acontece a partir de oscuros intereses fraguados al interior del gobierno federal, aliado con el Imperio del mal -como lo han denominado desde Khruschov hasta Chávez, pasando por Fidel- y con los empresarios -locales y foráneos- que buscan arruinar al país. Lo paradójico del caso es que todos desean arruinar al país pero, al mismo tiempo, desean sacar provecho de él y esto, como sea que se le mire, no se comprende. De nuevo, habrá que ir por partes para entender este nuevo engendro de la estulticia anónima.

La alarmante comunicación -cuyo objetivo es demostrar, una vez más, que el escándalo de la influenza es producto de un complot, y no de un simple virus- inicia con una nota alta, que copio textualmente, incluidas las faltas de ortografía: "México amaneció hoy -que puede ser cualquier día, por ejemplo, hoy mismo- debiendo 45 mil millones de dolares, mas los 205 que pidio Carstens, de hoy en adelante, cada peso que ustedes ganen y por toda su vida, ya lo deben...igualito al robaproa pero mas grande, les recuerdo que Obama prometió no mas guerras durante su periodo, como va a levantar su economia?, prestando por todos lados."

Ufff... escalofriante, ¿no es así? -y no me refiero a la ortografía ni a la redacción, que conste en actas-. Si ya debo hasta el último centavo del dinero que habré de ganar hasta el día en que la huesuda me toque el hombro... vaya, pues estoy listo. La herramienta, denominada simple y llanamente miedo, aparece desde un principio: "¡Usted -imaginen al Tío Sam de los carteles estadounidenses de reclutamiento- debe ya miles de millones de dólares!" ¿Yo? No, señor, los debe el gobierno, que ya sabrá de dónde sacarlos para irlos pagando. Yo, primera persona del singular, no los debo, no aparecerá un sujeto a la puerta de mi casa cada día de quincena para quitarme mi sueldo y decir, simplemente "con permisito, ¿eh?", lo cual me orillaría a morir de hambre, a pedir prestado -¿a quién, si nadie tendrá dinero?-, o a robar -¿a quién?- para tener algo de numerario en los bolsillos. Así, primera añagaza descubierta: la gente no debe dinero, todo su dinero: todos podremos seguir trabajando, ganando nuestros suelditos, consumiendo según nuestras posibilidades y, por supuesto, pagando las deudas que nosotros sí, de motu proprio, contraigamos.

La segunda parte es igual de interesante: esta deuda, que no se dice de dónde viene, es igual a lo que denominan robaproa los redactores del anónimo y que, como se ha encargado conocido personaje de decir hasta la saciedad, es un robo al pueblo de México. No es materia de este texto aclarar las alucinaciones del Señor de los Pantanos; sin embargo, vale anotar que, o se salvaba a la banca en aquél ya lejano 1995 -con dineros públicos, no había de otra-, o el sistema financiero y crediticio se iban al despeñadero. ¿Y el pueblo de México? También, al despeñadero. Además, el mentado robo no es tal: simplemente, se emplean los impuestos -que jamás sabemos adónde van, como no sea a las obras de infraestructura, al elevadísimo gasto corriente, y a los muy bien forrados bolsillos de los políticos- en amortizar la cartera vencida de los bancos. O sea que el robo, como tal, no existe; cierto que se emplea el dinero en cosas para las que no debiera destinarse pero, vistas aquéllas en las que se utiliza y que no sirven para nada -los gastos del IFE, por ejemplo-, parece sensato haber salvado a la banca, y a la economía nacional, del mencionado despeñadero. Ah, a propósito, ¿qué tiene que ver el Fobaproa en este cuento? Ni idea pero, como lugar común para denotar el despojo sufrido por el pueblo, vaya que funciona bien.

Lo que mañosamente calla el correo es que el préstamo a que hace referencia no existe como tal; es decir, el Fondo Monetario Internacional otorgó a México una línea de crédito por quince mil millones de dólares -no cuarenta y cinco mil-, la cual puede emplearse en el momento en que se tenga a bien. La medida es una prueba de confianza en México, dado que se le permite disponer de dineros -que tampoco otorga Obama, sino la banca internacional y los gobiernos de los países- sin condiciones de por medio. Además, y esto prueba la ignorancia supina de quienes redactaron el bodrio, una línea de crédito no es, en ningún momento, una deuda instantánea: se convertirá en tal si el sujeto la emplea -como acontece con las tarjetas de crédito- pero, hasta ese momento, no existe, nadie debe nada, y no genera intereses. Un último punto: decir "México amaneció hoy debiendo 45 mil..." es un rebuzno soberano y, de hecho, es una buena noticia. No tengo el dato exacto a la mano, pero la deuda externa del país supera los cien mil millones de billetes verdes, o sea que amanecer debiendo cuarenta y cinco mil es una ganancia considerable.

El resto del mensaje, como tal, es un galimatías infumable, donde los rumores aparecen un tras otro y los datos sueltos se unen -con argamasa de la peor especie- para dar coherencia a lo que no son sino disparates pero que, convenientemente, se adornan con el marbete de "piensen y entiendan, que lo entienda el que lo quiera entender"; es decir, si uno no concuerda con su "teoría", decididamente ello es signo de lentitud mental, demuestra la propia estupidez en grado extremo, o lo etiqueta a uno como reaccionario de la peor especie. He aquí una síntesis de lo dicho y, si gustan poner un poco de pimienta a la explicación, imagínenla con voz de cronista de futbol que, de forma apasionada, narra el avance de un equipo en busca del gol:

Felipe Calderón se reúne con los empresarios; aparece en escena Obama y aún no hay casos de influenza reportados; se va Obama, pero ha dejado ya en la cancha mexicana el préstamo de los cuarenta y cinco mil para casos de emergencia; se reporta la influenza; se decreta la emergencia nacional en un momento especialmente ideado para crear pánico; no hay noticias críticas porque han cerrado las universidades públicas y privadas; no se transmite el noticiero de Brozo -y todos nos desilusionamos profundamente porque el bodrio no salió al aire-; los empresarios todo lo saben y no entran en pánico; avanza Calderón con las noticias controladas -sube el tono emotivo de la narración-; los gringos le hacen el juego e inventan muertos para dar credibilidad al asunto; se le anuncia a la gente que no se automedique, para que ello permita al gobierno dar cifras terroríficas a la OMS, el panorama se torne negro petróleo, y se pueda acceder al crédito de los cuarenta y cinco mil; Obama aparece en su propio campo y promete reactivar la economía estadounidense; el G7 toma la pelota y controla al mundo -¿como Pinky y Cerebro?-; el TLC es un arma mortal, y lo mismo la globalización; los Estados Unidos se han quedado solos, nada más cuentan ya con sus aliados del TLCAN -el locutor grita ya, al borde de la locura-; el mundo se organiza en bloques para aislar a los gringos y responder a sus amenazas, todos los odian; la refinería de Tula se entregará al capital privado y empobrecerá al país; una vez endeudados los ingenuos mexicanos, la influenza se va, se va, ¡se fue!

Vaya embrollo. Hay que reconocer que no están tan errados quienes lo han escrito cuando dicen "que lo entienda el que lo quiera entender", aunque más bien cabría decir "el que lo pueda entender". El objetivo de decretar la emergencia por la epidemia de influenza -que el mensaje dice a veces que sí existe, pero en ocasiones pone en duda como tal- es que México, todo México, se apanique hasta los linderos de lo imposible para que el gobierno federal pueda hacer efectivo el préstamo. En medio de la argumentación aparecen el TLC, la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio, el G7, los empresarios nacionales y la reactivación económica de los Estados Unidos. En especial, estos dos últimos puntos son de mucho interés, y revelan el grado de estulticia de los forjadores de esta nueva conspiración porque, en el primer caso, le endilgan a Obama el querer salir del hoyo a base de préstamos al extranjero, sin pararse a considerar que los créditos del gobierno de los Estados Unidos -ochocientos mil millones de dólares, que no son poca cosa- se han concedido o están en vías de ser entregados al interior del país, de modo que los bancos aligeren su cartera vencida y se reanime el poder de compra. 

En el otro extremo, si se avisó a los empresarios para que no se asustaran, la verdad es que el plan falló miserablemente porque todos terminaron temblando cual gelatinas recién hechas al momento de declararse la emergencia, y comenzaron a hacer sus cuentas para saber a cuánto ascenderían las pérdidas. El mensaje dice, en un tono por demás ridículo, que "El sector empresarial sabe d todo esto, sino los accionistas al ver el caos ya hubiesen retirado su Money y la economía ya estuviera por los suelos, las Aerolíneas ya hubieran cancelado viajes especialmente a EU pero todavía continúan." A pesar de la espantosa redacción, todo parece decir que se les avisó que la medida era "de mentiritas, sólo un sustito", que en realidad pretendía obtener el mágico préstamo. La ignorancia es atrevida, dice mi abuelita, y el redactor lanza su borrego sin saber que los empresarios -a quienes mienta directamente por ser quienes se reunieron a conspirar con el presidente- no pueden sacar el dinero dado que el mismo no existe físicamente, sino que está representado por los activos fijos de sus empresas, sus bienes de capital, y los bienes intermedios de las corporaciones. El error es creer que son iguales los empresarios a los inversionistas, dado que éstos sí pueden vender las acciones que poseen y buscar, en cualquier momento, opciones más seguras.

Cierra el mensaje con una serie de preguntas, seguidas de las "muy agudas" respuestas de quien creó el infundio. A continuación, para beneplácito del respetable, procederé a transcribirlas -con todo y sandeces ortográficas-, agregando mis muy particulares puntos de vista:

Por que la epidemia es mundial?
Por que cada pais que presente casos será candidato a recibir el pre$$$$$tamo, [O, lo que es lo mismo, el virus es acomodaticio; me pregunto si a los gringos les convendrá prestarse dinero a sí mismos, o si los países del G7, que ya tienen sus propios infectados, creen conveniente pedirle dinero a Obama.]
 
Por que a los gobiernos les conviene?
Por que los politicos de turno se benefician multimillonariamente y cuando terminan sus periodos se van tan a gusto a otro lado y los que pagan en muuuchos años son quienes creeen? pues nosotros. [Mala estrategia porque, como se ha comentado, nosotros -quienquiera que se englobe en esta categoría, a lo mejor todos los que se llamen Juan Pueblo, o Juan de la Calle- no terminamos pagando nada así como así.]
 
Por que a Obama le conviene pre$$$$tar?
Por que los ciudadanos gringos votaron por el por que prometió que no habria más guerras, asi que esta es la otra manera de reactivar su economía , pre$tamos con muchos intere$es. [Este ignorante olvida que los préstamos internacionales no tienen muchos intere$es, sino los que pacta la banca de antemano. Leer un poco sobre los bonos Brady y la moratoria mexicana de la década de 1980 le convendría al muy borrico para saber que el cobro de intereses no es, en ningún momento, una estrategia viable, amén de que no es una medida que permita reactivar la economía estadounidense, visto el tamaño del problema.]
 
Por que la OMS se presta al juego?
Por que todas esas organizaciones dizque humanitarias en realidad sirven a los intereses de las multinacionales, en pocas palabras, los dirigentes de las organizaciones y los miembros de los consejos directivos de las mega empresas son los mismos. [El compló en su máxima expresión: te digo que te enfermes para que te endeudes con un tercero. ¿Qué es lo que gano yo? No lo sé, pero el chiste es fastidiar.]
 
Por que no podemos salir a la calle ni reunirnos en algun lugar?
No es para que no se contagien, lo mas que pueden pescar es gripa o varicela, es para que no hablen unos con otros y no se enteren....sobre todo los más jovenes, por eso urgia suspender clases en las universidades, por que es donde se hacen análisis de información ... [Y los blogs, el correo electrónico, las páginas de las universidades, e incluso el teléfono, están pintados. Aquí, además, el tío se olvida de un detalle de suma importancia: las universidades, sin excepción, convalidaron las medidas tomadas por el gobierno, no las cuestionaron. O, lo que es igual, no cayeron en el juego del complot.]
 
Por que los más jovenes?
Por que los adultos, como siempre tienen más que perder no andan organizando manifestaciones, los jovencitos siempre son los que comienzan las revueltas. [El desorden, que no es lo mismo. A propósito, ¿cuál revuelta se estaba organizando en el momento? ¿Qué jóvenes comenzaron a organizarse porque la epidemia era un compló? ¿No existen los medios electrónicos, que hubieran permitido a los rebeldes -tal vez de telenovela- tomar las calles, visto que no había nadie más en ellas? ¡Ah, qué oportunidad se perdieron! Oh, y un detalle que escapaba: ¿quiénes son los máximos agitadores de este momento, los que difunden propuestas golpistas y desestabilizadoras a cada momento? No son jóvenes: uno tiene más de cincuenta años y el otro ya pasó de los setenta.]
 
Y por que esta la frontera de USA con México militarizada?
Por si les fallaba el golpe... [USA: modo imperativo del verbo usar; si se refiere a los Estados Unidos, la frontera tiene presencia de contingentes del ejército -no está "militarizada"- desde que el narco decidió actuar en sus inmediaciones y creció la ola de migrantes, no tiene que ver con lo que aquí se trata. Sería, además, la estrategia más torpe que podría haberse visto: "o tomas los millones, o te invado"; ¿de cuándo a estas fechas los gringos anuncian así una invasión? Además, ¿en qué momento se movilizó la Guardia Nacional para cubrir la frontera, y cuándo recabó Obama los poderes necesarios? La última, ¿no que la estrategia era "no más guerras"; ¿entonces? El colofón: la militarización es contingente, coyuntural; por ende, como no nos han invadido, significa que ya se tomó el préstamo -cosa que no ha acontecido- y las tropas gringas pronto regresarán a sus cuarteles -lo cual tampoco sucederá-.]

Éste es el examen. Obvio que han quedado elementos de interés -aunque sea humorístico- por ahí; no obstante, creo que lo sustancial ha sido desmenuzado y queda a la vista, de nueva cuenta, la ridiculez de los "argumentos" que vierten los teóricos de la nueva conspiración pero, sobre todo, de quienes están convencidos de la misma y difunden los correos con el ánimo de "ponernos todos en guardia" frente a lo que se avecina. Me pregunto cómo podríamos "ponernos todos en guardia" si las decisiones que, supuestamente, son tomadas, ocurren en los niveles más altos de la política nacional e internacional. ¿Armamos una marcha de globalifóbicos, con todo y Ana Colchero? ¿Salimos a protestar a las calles, ayudados por el CGH, los Panchos Villas, el FPDT -son inexcusables los machetes-, el Campamento 2 de octubre, el Barzón, Superbarrio, el Chapulín Colorado y el Mesías del Pantano? Hagan sus apuestas, todo se vale en esta ruleta del complot y el contracomplot -o, con el Súper Agente 86, el recontracomplot-, cualquier estrategia es válida con tal de matar al ocio y, de paso, a las neuronas.

28.4.09

La sospecha.

Como había comentado en la entrada precedente de este blog, al calor de la epidemia de gripe porcina han aparecido innumerables teorías, que van desde lo evidente hasta lo risible, pasando por lo obviamente político. A continuación anotaré dos de las más descabelladas que he oído y leído en las últimas horas, teniendo en mente el hecho de que es tan absurdo crear las mil teorías de la conspiración, el shock, y demás tonterías, como difundirlas, cual si los cerebros de los propagadores ya se hubieran contagiado de influenza y, navegando en mocos, estuvieran a punto de morir.

La primera que leí es de corte perredista: el gobierno está magnificando una epidemia inexistente con fines desconocidos pero, por pura casualidad, las entidades de la república en las que lanzó primero la alarma fueron, coincidentemente, aquéllas en las que gobiernan los principales candidatos a la presidencia en el 2012: Peña Nieto y el tal Marcelo. Cierto, la emergencia se declaró en esas entidades que, también casualmente, son las más pobladas del país, donde una epidemia tendría efectos en verdad devastadores, y donde ya han muerto personas. Así, quienes apoyan la conspiración política deberían considerar, antes de desbarrar, que el móvil de todo no es político, sino sanitario, con un asegún añadido: las medidas más drásticas que se han emitido en la Ciudad de México -y que podrían ser impopulares, dado que implican el cierre de negocios y la pérdida de dinero- no han surgido del gobierno federal, sino del local. Sobre este punto retornaré más adelante.

La segunda "hipótesis" -por no decir locura- circula en un correo electrónico donde, sin más, se dice que el gobierno de los Estados Unidos, coludido con las grandes empresas farmacéuticas, podría haber -ojo, siempre cabe la posibilidad de un o un no, pero lo que cuenta es correr la voz- diseminado un virus para aniquilar a la población de los países en desarrollo y, de paso, impulsar las ventas de las firmas mencionadas. A continuación, anotan una serie de "coincidencias" en las que apoyan sus sospechas, como serían la visita de Obama a México y la casi instantánea aparición de la epidemia, el anuncio de Aventis en torno a la construcción de una planta para producir vacunas anti - influenza en territorio mexicano, la lentitud con que circularon los primeros reportes sobre la enfermedad, la situación estratégica de México como centro turístico, que ayudaría a una dispersión mundial del virus en poco tiempo, el que no se nombre al antiviral que sí funciona, y la falta de "evidencias" reales en torno a la epidemia, o sea, nadie ha visto un cadáver ni a una familia llorosa.

Dada la amplitud de los anteriores "argumentos", los pondré aparte y trataré de razonarlos socráticamente, es decir, mediante preguntas que demuestren su nivel de ridiculez: si la población es aniquilada, ¿cómo potenciar la venta de medicamentos? ¿No se supone, acaso, que deberían crear clientes cautivos, y no matar a los potenciales compradores? Luego, si Obama trajo el virus, ¿por qué no hay muertos en los Estados Unidos? ¿No es extremadamente obvio y, si fuera cierta la conspiración gringa, una movida por demás arriesgada? Si no fue Obama, ¿cómo llegó el virus? ¿Cómo explican que existieron casos en Veracruz desde febrero, mucho antes de que el sujeto en cuestión apareciera en este país? Una más: si Aventis construirá una planta para producir vacunas, ¿no se tiene en cuenta que hay otras influenzas, además de la porcina? ¿Son acaso mentalistas los de Aventis, o son quienes están detrás de la conspiración y, como ya sabían, decidieron construir la planta? Ah, pero, ¿no que había que aniquilar a la población? ¿Entonces? La siguiente: México es un centro importante de turismo, pero en ninguna medida es el centro del turismo mundial; si ésta fuera la premisa -infectar turistas para crear una pandemia incontrolable-, ¿no hubiera sido mejor diseminar el virus en Nueva York, o en París, incluso en Cancún, y no en esta pobre ciudad insegura? Otra: ¿no se ha nombrado al antiviral? ¿No hay dos nombres circulando por ahí, impronunciables para quienes no estamos en la onda médica? ¿No ha dicho Roche que prepara algunos millones de dosis del mentado antiviral? La última: si no hay evidencia, es decir, muertos en la tele ni deudos también en la tele, en los periódicos o en la radio, ¿no será porque, por una vez, los medios se han mostrado decentes? ¿Acaso esta gente pretende ser omnisciente, y actúa bajo el típico "si no lo veo YO, no lo creo YO"? Muchos sabemos de muertos, de infectados, de hospitalizados, no necesariamente a través de los medios, sino de primera mano. ¿Será que esperan a que se les muera a ellos el primero para entonces sí creer? Resulta incluso plausible que, en caso de salir un muerto por influenza en la televisión, los mismos sujetos dirían "ah, no: ése es un muerto que se inventaron, no tiene influenza." Vaya, hasta ojos de laboratorio clínico poseen.

Lo que brinda credibilidad a lo mencionado es el hecho de que, inteligentemente, los animadores del miedo, la sospecha y la conspración apelan a la construcción de un universal afirmativo que, según la lógica proposicional, surge cuando, en medio de un montón de afirmaciones no comprobables, se integra una que sí lo es. En este caso, al lado de los infundios se inserta algo que sí ha pasado, y es la lenta reacción inicial tenida por las autoridades, motivada tal vez por la sola incompetencia, por el muy natural hábito de "nah, no pasa nada", o porque no querían crear una alarma sin tener a la mano los datos. Sea como sea, el que esto sí haya existido crea un halo de verdad alrededor del contenido restante del correo, y permite su circulación convencida.

¿De qué se trata todo esto? Obviamente, si el sesgo de los comentarios es político, entonces lo que se busca es golpear; ¿a quién? Al gobierno federal y, naturalmente, al presidente de la república quien, de vencer a la epidemia -como se espera que acontezca-, verá incrementada su popularidad a niveles no vistos en los pasados tres años. Como dato, vale decir que la popularidad de Felipe Calderón, según la última encuesta, alcanzaba ya el 76%, y eclipsaba a cualquier posible rival; consecuentemente, golpearlo por donde sea es la consigna. ¿Quién la emite? Ya se sabe, no es necesario repetir su nombre aquí, pero conviene decir que la mayoría de los infundios se generan o difunden en páginas que apoyan la "resistencia civil", que impulsan la figura del legítimo, o que atacan al monstruo de siete cabezas, el neoliberalismo. Mientras eso acontece, los canales institucionales del perredismo se suman a las políticas federales y hacen caso de las normas sanitarias emitidas, por lo que son también golpeados por ya se sabe quién, al ver que su influencia en el mencionado partido tiende a eclipsarse, la candidatura en el 2012 para su persona no es cosa segura, y prefiere que todo se vaya al diablo -ajá, como enunció a propósito de las instituciones- antes que retirarse a disfrutar de sus millones.

A todo esto, en medio de las noticias de buena fuente, de mala, las sospechas sin fundamento, la mala prensa y la mala fe, ¿qué sigue? ¿Culpar a los científicos que trabajan en el área 51 del hangar 18 de haber diseminado la epidemia al manipular mal los cadáveres de los extraterrestres que ahí se almacenan? ¿Decir que andan sueltos los alienígenas, y de sus procesos respiratorios expelen virus H1N1? ¿O apuntar el dedo acusador al neoliberalismo, que ahora se ceba en la gente y les manda epidemias, terremotos y, dentro de unos meses, huracanes e inundaciones? Francamente, sólo eso falta. Vaya irresponsabilidad.

26.4.09

Enfermos y enfermedades.

Desde el día de ayer, y hasta nuevo aviso, se han suspendido las clases en el Distrito Federal y el Estado de México para así evitar la magnificación de un brote de influenza que, por lo pronto, ha matado ya a veinte sujetos. Las autoridades de salud -ocupadas como siempre en ver cómo nos dan en la cabeza a los fumadores, en lugar de atender lo de verdad urgente-, tras anunciar un par de meses atrás que nada podía hacerse, y posteriormente restar importancia al brote, no tuvieron otra opción que desdecirse y admitir que, en efecto, algo anda en el ambiente, y ese algo mata a las personas con singular rapidez, ante lo cual no quedaba sino pedir a las personas que se abstuvieran de acudir a sitios concurridos, evitaran saludar de beso, e incluso de mano, compraran sus respectivos cubrebocas -para no contagiar ni contagiarse-, y se lavaran las manos con tanta frecuencia como les fuera posible. Todo esto, claro, amenizado por la suspensión de clases.

Como siempre, no podían faltar las reacciones frente a la noticia: las hubo piadosas, caracterizadas por la súbita movilización de las personas hacia los templos para implorar el auxilio divino frente a la contingencia vivida. Asimismo, las hubo sarcásticas, donde los sujetos prefirieron hacer chistes acerca de los mocos vengadores, o cosas por el estilo, y aun hubo algún zopenco que festejó la suspensión de clases, lo cual siempre hará que me pregunte: "si no quieres ir a clases, ¿por qué simplemente no dejas de ir, con o sin emergencia? Total, con esa actitud, poco será lo que se pierda si abandonas los estudios." Existieron, también, a quienes la alarma llevó a buscar información respecto a la enfermedad, tal vez intentando encontrar algún remedio eficaz para evitar el contagio, lo cual determinó que la página de la Secretaría de Salud -de por sí poco amable para con el usuario- se bloqueara durante largos periodos, o dejara fluir la información a cuentagotas.

Sin embargo, las reacciones que, en lo particular, me interesaron mayormente, fueron aquéllas donde los sujetos se dedicaron a armar la nueva teoría del complot en torno a la enfermedad. Así, no faltó quien dijera que el brote de influenza no existe, que todo es una movida sucia del gobierno en medio del proceso electoral con quién sabe qué aviesos fines. A éstos les contestaría diciendo que, si la emergencia es una maniobra del gobierno, entonces los muertos y enfermos cuya existencia sé de primera mano seguramente son inventados, sólo les han cambiado las identidades y ahora se broncean muy quitados de la pena en Cancún o en Los Cabos. 

Otros más -perredistas, para no variar- hablaron de que la emergencia era un medio para golpearlos políticamente desde el gobierno federal. Aquí sí escapan sus razones a mi escaso entendimiento; como me dijo un muy estimado cofrade hace unos momentos, tal vez piensan que las autoridades están planeando enviar un alud de periodistas moquientos a entrevistar al legítimo, para que éste se enferme y deje de decir estupideces a cada instante. En medio de la sinrazón, todo puede ser, y ésta parecería ser la única explicación a mano para comprender el sentido del discurso. 

Por último, en distintos foros de Internet -filoperredistas también, para no perder la costumbre- se han dejado en el aire sesudas preguntas y elucubraciones -es ironía- en cuanto al origen del mal, sus alcances, y las medidas a tomar por el gobierno federal: que si todo es un movimiento mediático; que si es para desviar la atención de la crisis; que si hay que recordar al Chupacabras; que si se desea ocultar que la Bolsa de Valores se quedó sin sistema en días pasados, y ello condujo a que los extranjeros -¿cuáles? pues ésos, los extranjeros abstractos- se quedaran con el dinero de los mexicanos; que si la CIA, Obama, Hillary, el Banco Mundial y el FMI están detrás de los anuncios; finalmente, que si todo era raro, muy raro, y nada se entendía, salvo que detrás estaba el gobierno.

De lo visto aquí, lo único claro es que nada sabemos a ciencia cierta sino que hay un brote de influenza -y no importa si es una cepa H1N1, H2O, H2SO4, o cualquier otra nomenclatura que se le guste asignar-, que ha matado a veinte -al menos-, y que le puede dar a cualquiera, preferentemente a quienes nos ubicamos entre los 20 y los 40 años de edad. Es así de simple. Elaborar complicadas teorías respecto a la enfermedad no nos conduce, hasta donde puedo ver, a nada, dado que carecemos de datos y lo único posible sería que todos desvariáramos lindamente inventando explicaciones. Sólo nos queda aguardar, seguir las recomendaciones de seguridad emitidas por las autoridades competentes -o incompetentes, pero autoridades al fin y al cabo-, y confiar en que todo se normalizará la próxima semana. En caso contrario, seguiremos esperando, que de eso no quepa la menor duda.